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LA OBLIGACIÓN DE PRESENTAR CONCURSO DE ACREEDORES CUANDO LA EMPRESA ESTÁ EN INSOLVENCIA.
Fecha de publicación: 21 de enero de 2026
Última actualización: 27 de agosto de 2026
La obligación de presentar concurso de acreedores surge cuando una empresa o persona se encuentra en situación de insolvencia actual y no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.
En estos casos, el deudor debe solicitar la declaración de concurso dentro del plazo establecido por la Ley Concursal, salvo que resulte aplicable alguno de los mecanismos preconcursales previstos legalmente.
Saber cuándo es obligatorio presentar concurso de acreedores, qué plazo existe y qué alternativas tiene la empresa es fundamental para evitar que el retraso en la toma de decisiones agrave la situación de insolvencia o genere responsabilidades.
En este artículo explicamos cuándo existe obligación de solicitar el concurso de acreedores, cuál es el plazo para presentarlo, qué se entiende por insolvencia y qué consecuencias puede tener no actuar a tiempo.
¿Cuándo es obligatorio presentar concurso de acreedores?
El Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC) establece que el deudor debe solicitar la declaración de concurso cuando se encuentra en situación de insolvencia, es decir, cuando no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.
Por tanto, no es necesario esperar a que la empresa haya dejado de pagar todas sus deudas. Lo relevante es determinar si existe una situación de insolvencia conforme a los criterios establecidos por la legislación concursal.
El deber de solicitar el concurso corresponde al propio deudor y, cuando se trata de una persona jurídica, la decisión corresponde al órgano de administración o de liquidación.
El plazo general para solicitar el concurso es de dos meses desde la fecha en que el deudor hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia actual. Generalmente este momento se identifica con el cierre del ejercicio.
No actuar dentro del plazo estipulado puede traer consecuencias graves tanto para la empresa como para sus administradores. Si quieres conocer más sobre la responsabilidad de los administradores, consulta nuestro artículo “Las responsabilidad del administrador ante la obligación de disolución de la empresa”
No obstante, antes de presentar el concurso puede ser necesario valorar si existe la posibilidad de acudir a un mecanismo de reestructuración o a otro instrumento previsto por la legislación concursal.
¿Qué es la insolvencia empresarial?
La existencia de dificultades económicas no significa necesariamente que exista obligación inmediata de presentar concurso de acreedores. Para determinar cuándo nace este deber hay que analizar si existe una situación de insolvencia actual.
El Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal (Ley Concursal – TRLC) Ley Concursal distingue entre insolvencia actual e insolvencia inminente.
Existe insolvencia actual cuando el deudor no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.
Por su parte, existe insolvencia inminente cuando el deudor prevé que no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones que venzan en los próximos tres meses.
Esta distinción es importante porque el deber legal de solicitar el concurso se vincula a la insolvencia actual. Cuando todavía no existe insolvencia actual, pueden resultar especialmente relevantes los mecanismos de reestructuración preventiva previstos por la legislación concursal.
En cualquiera de estos casos, si la situación persiste, los administradores deben tomar la decisión de solicitar el concurso de acreedores.
¿Cuál es el plazo para presentar concurso de acreedores?
El deudor debe solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia actual.
Por tanto, el plazo no debe entenderse simplemente como “dos meses desde que la empresa deja de pagar”. Lo determinante es cuándo el deudor conoce o debería haber conocido que se encuentra en situación de insolvencia actual.
La valoración del momento en que nace el deber de solicitar el concurso debe hacerse atendiendo a las circunstancias concretas de cada empresa y a los hechos que evidencien su situación de insolvencia.
¿Cuándo se entiende que la empresa conoce su insolvencia?
La Ley Concursal establece determinadas circunstancias que permiten presumir que el deudor conoce su estado de insolvencia.
Entre ellas se encuentran determinados hechos externos que también pueden fundamentar una solicitud de concurso por otros legitimados.
Por ello, ante una situación de impagos generalizados, ejecuciones, embargos o incumplimientos relevantes de obligaciones, es recomendable realizar cuanto antes un análisis jurídico y económico de la situación de la empresa.
La importancia de actuar a tiempo.
La obligación de presentar el concurso de acreedores en tiempo y forma no solo es una obligación legal, sino que también puede suponer una oportunidad para la empresa. El concurso permite:
1. Negociar con los acreedores: Facilita la posibilidad de llegar a un acuerdo que permita reestructurar las deudas y garantizar la viabilidad de la empresa.
2. Evitar la acumulación de reclamaciones y embargos: Al detener las ejecuciones judiciales y embargos, se evitan mayores perjuicios económicos.
3. Proteger el patrimonio empresarial: La declaración del concurso protege los bienes de la empresa frente a acciones individuales de los acreedores.
Por todo ello, la obligación de presentar el concurso de acreedores cuando la empresa está en insolvencia no debe tomarse a la ligera y actuar dentro del plazo legal establecido es fundamental.
¿Qué ocurre si la empresa todavía no es insolvente, pero prevé que lo será?
No siempre es necesario esperar a que la insolvencia actual se produzca.
La legislación concursal contempla mecanismos de reestructuración preventiva destinados a empresas que atraviesan dificultades financieras y necesitan negociar con sus acreedores antes de llegar a una situación irreversible.
Entre ellos se encuentra la posibilidad de realizar una comunicación de apertura de negociaciones con los acreedores con el objetivo de alcanzar un plan de reestructuración.
Esta herramienta puede resultar especialmente relevante cuando existen posibilidades razonables de garantizar la viabilidad de la empresa mediante una reestructuración de su deuda.
La comunicación puede producir determinados efectos sobre las ejecuciones y sobre la exigibilidad del deber de solicitar el concurso, de acuerdo con las condiciones y plazos establecidos en la Ley Concursal.
Por ello, cuando una empresa empieza a tener dificultades importantes para atender sus obligaciones, no siempre la primera decisión debe ser presentar inmediatamente un concurso. Es necesario analizar si existe insolvencia actual y si resulta viable acudir previamente a un mecanismo de reestructuración.
¿Quién tiene que solicitar el concurso de acreedores?
El deber de solicitar la declaración de concurso corresponde al deudor.
Cuando el deudor es una persona jurídica, la competencia para decidir la solicitud corresponde al órgano de administración o de liquidación.
Esto significa que los administradores de una sociedad deben prestar especial atención a la situación económica y financiera de la empresa cuando aparecen signos de insolvencia.
La existencia de dificultades económicas no implica automáticamente que el administrador sea personalmente responsable de las deudas de la sociedad. Sin embargo, determinadas actuaciones u omisiones relacionadas con la insolvencia pueden tener consecuencias en el procedimiento concursal y en la eventual calificación del concurso.
¿Qué diferencia hay entre concurso voluntario y concurso necesario?
El concurso voluntario es aquel cuya primera solicitud es presentada por el propio deudor.
El concurso necesario, en cambio, es solicitado por un acreedor u otro legitimado cuando concurren los requisitos establecidos legalmente.
Esta diferencia puede ser relevante para la empresa y para sus administradores.
Si la empresa se encuentra en insolvencia y no actúa dentro de los plazos correspondientes, puede terminar enfrentándose a una solicitud de concurso presentada por uno de sus acreedores. Por eso, cuando existen indicios claros de insolvencia, es recomendable analizar la situación antes de que sean los acreedores quienes tomen la iniciativa.
Ante la necesidad de solicitar el concurso de acreedores, es clave preparar y organizar toda la documentación que exige la Ley Concursal para que la empresa sea declarada en concurso de acreedores VOLUNTARIO.
La documentación e información que la empresa facilite al Juzgado junto con la solicitud de concurso determinará no solo la admisión del concurso, sino que también tendrá especial trascendencia en la “pieza de calificación” y en la calificación como fortuito o culpable del concurso, en su caso.
Ahora bien, si la empresa no solicita de manera voluntaria el concurso, los acreedores de la sociedad podrán solicitar que la empresa sea declarada en concurso de acreedores. Este último es el que se conoce como concurso de acreedores NECESARIO.
Cuando esto ocurre, es decir, que se declara el concurso de acreedores necesario, se puede presumir que existe falta de diligencia del administrador por no haber solicitado a tiempo el concurso y será tenido en cuenta también en la pieza de calificación, pudiendo determinar la calificación de culpable.
Descubre más información sobre el concurso de acreedores y su procedimiento.
¿Qué consecuencias puede tener no presentar el concurso a tiempo?
No solicitar el concurso cuando existe un deber legal de hacerlo puede tener consecuencias importantes.
Una de las cuestiones que puede analizarse posteriormente es la actuación de los administradores y la posible incidencia de sus decisiones u omisiones en la situación de insolvencia.
En particular, la calificación del concurso puede valorar si la generación o agravación de la insolvencia es imputable al deudor o a determinadas personas que hayan intervenido en la gestión de la empresa.
Por ello, el retraso injustificado en adoptar las medidas necesarias ante una situación de insolvencia puede incrementar los riesgos jurídicos para los administradores.
Estas son algunas de las principales consecuencias:
-
- Declaración de culpabilidad del concurso: Si se demuestra que los administradores actuaron de forma negligente al no presentar el concurso a tiempo, el concurso puede ser declarado culpable y derivarse responsabilidad a los administradores por agravar la situación de insolvencia.
- Responsabilidad patrimonial: Los administradores pueden ser obligados a responder con su patrimonio personal por las deudas de la empresa.
- Inhabilitación para administrar bienes: Los administradores podrían ser inhabilitados para gestionar bienes ajenos o ejercer funciones de administración empresarial durante un tiempo.
¿El administrador responde personalmente de las deudas de la empresa?
No automáticamente. Que una sociedad tenga deudas o entre en concurso no significa, por sí solo, que sus administradores deban pagarlas con su patrimonio personal.
Sin embargo, dependiendo de las circunstancias del caso y de la eventual calificación del concurso, pueden existir responsabilidades específicas para las personas afectadas.
Por eso es importante diferenciar entre:
- la deuda de la sociedad;
- el deber de solicitar el concurso;
- las decisiones adoptadas por los administradores;
- la eventual agravación de la insolvencia;
- y las responsabilidades que puedan declararse dentro del procedimiento concursal.
¿Qué documentación necesita la empresa para solicitar el concurso?
La solicitud de concurso debe ir acompañada de la documentación exigida por la legislación concursal para que el juzgado pueda conocer la situación económica, patrimonial y financiera del deudor.
La documentación debe permitir ofrecer una imagen adecuada de la empresa, de sus activos, pasivos, acreedores y operaciones relevantes.
La preparación correcta de esta documentación es especialmente importante porque la información aportada al juzgado puede tener relevancia durante la tramitación del procedimiento y, en su caso, en la posterior sección de calificación.
Por este motivo, antes de presentar la solicitud conviene revisar cuidadosamente la documentación económica, financiera, contable y societaria de la empresa.
¿Presentar concurso de acreedores significa cerrar la empresa?
No necesariamente. La declaración de concurso no implica automáticamente el cierre de la empresa ni el cese de su actividad.
Dependiendo de las circunstancias, el procedimiento concursal puede desarrollarse manteniendo la actividad empresarial mientras se busca una solución para la situación de insolvencia.
La finalidad y el desarrollo del procedimiento dependerán, entre otros factores, de la viabilidad de la empresa, de su situación patrimonial, de las posibilidades de reestructuración y de las decisiones que se adopten durante el procedimiento.
Por eso, ante una empresa con dificultades económicas, es importante analizar las alternativas disponibles antes de que la situación se vuelva irreversible.
¿Se puede evitar el concurso de acreedores?
En determinadas situaciones, sí.
La legislación concursal contempla mecanismos de reestructuración preventiva que permiten a determinados deudores negociar con sus acreedores antes de que sea necesario llegar a la declaración de concurso.
El objetivo puede ser alcanzar un plan de reestructuración que permita modificar determinados elementos de la deuda y facilitar la continuidad de una empresa que todavía sea viable.
La conveniencia de utilizar esta vía dependerá de la situación concreta de la empresa, de la naturaleza de sus deudas, de sus posibilidades de viabilidad y de la estructura de su pasivo.
¿Qué hacer si mi empresa no puede pagar las deudas?
Si una empresa no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles, no conviene esperar a que la situación se agrave.
El primer paso debería ser realizar un análisis de la situación económica, patrimonial y financiera de la empresa y determinar si existe insolvencia actual.
A partir de ahí, será necesario valorar las diferentes alternativas previstas por la legislación concursal, entre ellas la solicitud de concurso o, cuando concurran los requisitos necesarios, la utilización de mecanismos de reestructuración preventiva.
La rapidez es especialmente importante porque los plazos legales pueden ser determinantes.
¿Cuándo conviene consultar a un abogado concursal?
Es recomendable buscar asesoramiento especializado antes de que la empresa entre en una situación irreversible.
Algunos signos que deberían llevar a analizar la situación jurídica y financiera de la empresa son:
- impagos recurrentes a proveedores;
- dificultades para atender nóminas;
- retrasos en obligaciones tributarias o con la Seguridad Social;
- embargos o ejecuciones;
- vencimientos de deuda que la empresa no puede atender;
- acumulación de reclamaciones judiciales;
- falta de liquidez para afrontar pagos ordinarios;
- pérdida de financiación;
- o previsiones razonables de que la empresa no podrá atender sus obligaciones.
El objetivo del asesoramiento temprano es determinar si existe insolvencia actual, si existe una situación de insolvencia inminente o probabilidad de insolvencia y qué alternativa resulta más adecuada en cada caso.
Preguntas frecuentes sobre la obligación de presentar concurso de acreedores
¿Cuándo es obligatorio presentar concurso de acreedores?
El deudor debe solicitar el concurso cuando se encuentra en situación de insolvencia actual y no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles, salvo que resulte aplicable una alternativa prevista legalmente, como los mecanismos de reestructuración preventiva.
¿Cuánto tiempo hay para presentar el concurso de acreedores?
Con carácter general, el deudor debe solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia actual.
¿La insolvencia inminente obliga a presentar concurso?
No debe confundirse la insolvencia inminente con la insolvencia actual. La insolvencia inminente supone que el deudor prevé que no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones que venzan en los próximos tres meses. En esta situación pueden resultar especialmente relevantes los mecanismos de reestructuración preventiva previstos en la legislación concursal.
¿Qué pasa si no presento el concurso dentro del plazo?
El retraso en la adopción de las medidas que correspondan puede tener consecuencias jurídicas y puede ser relevante en la posterior calificación del concurso, especialmente cuando se analiza si la insolvencia ha sido generada o agravada por determinadas actuaciones u omisiones.
¿El administrador responde con su patrimonio por no presentar el concurso?
No automáticamente. La responsabilidad personal del administrador debe analizarse atendiendo a las circunstancias concretas y a las reglas de responsabilidad aplicables. En determinados casos, la calificación del concurso puede generar consecuencias para las personas afectadas.
¿Puede un acreedor solicitar el concurso?
Sí. Los acreedores están legitimados para solicitar la declaración de concurso cuando concurren los requisitos establecidos por la Ley Concursal. En ese caso se trataría de un concurso necesario.
¿Presentar concurso significa cerrar la empresa?
No necesariamente. La declaración de concurso no implica por sí misma el cierre automático de la actividad empresarial. Las circunstancias concretas de la empresa y la evolución del procedimiento determinarán las medidas que procedan
¿Puedo evitar el concurso de acreedores?
En determinadas circunstancias pueden utilizarse mecanismos de reestructuración preventiva para intentar alcanzar un plan de reestructuración y evitar que la empresa llegue a una situación de insolvencia irreversible. La viabilidad de esta alternativa debe analizarse caso por caso.
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Te ayudamos a valorar:
- si existe una situación de insolvencia actual;
- si existe obligación de solicitar el concurso;
- qué plazo tienes para actuar;
- si es posible utilizar un mecanismo de reestructuración;
- qué documentación necesitas preparar;
- y qué riesgos pueden existir para los administradores.
Nuestro objetivo es ayudarte a tomar una decisión jurídica adecuada antes de que la situación de insolvencia se agrave.
Si tu empresa tiene problemas para pagar sus deudas, contacta con Nomoi Abogados para analizar tu situación.