BLOG

CONCURSAL

CONCURSO DE ACREEDORES PARA EMPRESAS EN ESPAÑA

Fecha de publicación: 18 de marzo de 2025

Última actualización: 28 de agosto de 2026

concurso de acreedores

Concurso de acreedores para empresas: ¿qué ocurre cuando una empresa entra en concurso?

Cuando una empresa empieza a acumular impagos, tiene dificultades para atender sus obligaciones o prevé que no podrá hacerlo con normalidad, actuar a tiempo puede ser determinante.

El concurso de acreedores para empresas es el procedimiento previsto por la legislación concursal para ordenar una situación de insolvencia y gestionar las relaciones entre la empresa y sus acreedores.

Sin embargo, una empresa insolvente no tiene por qué cerrar automáticamente. Dependiendo de su situación económica, financiera y patrimonial, pueden existir diferentes alternativas: negociar con los acreedores, acudir a un plan de reestructuración, solicitar el concurso, continuar la actividad durante el procedimiento o, cuando no exista una alternativa viable, proceder a la liquidación.

Por eso, cuando una sociedad tiene problemas para pagar sus deudas, la cuestión no es únicamente cuándo presentar un concurso de acreedores, sino también qué alternativa resulta más adecuada y qué debe hacer el administrador para proteger la empresa y evitar responsabilidades.

En esta guía analizamos qué es el concurso de acreedores de una empresa, cuándo debe solicitarse, qué ocurre cuando una empresa entra en concurso, qué alternativas existen y qué responsabilidad puede tener el administrador.

¿Qué es el concurso de acreedores de una empresa?

El concurso de acreedores es un procedimiento regulado por el Texto Refundido de la Ley Concursal al que pueden quedar sometidas las personas jurídicas que se encuentran en situación de insolvencia.

La legislación establece que la declaración de concurso procede cuando existe insolvencia. Esta puede ser actual o inminente: existe insolvencia actual cuando el deudor no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles, mientras que la insolvencia es inminente cuando prevé que dentro de los tres meses siguientes no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones.

En una sociedad mercantil, el concurso permite ordenar jurídicamente la situación de la empresa, determinar su activo y pasivo, identificar y clasificar los créditos de los acreedores y establecer la solución que corresponda conforme a la legislación.

Esa solución no tiene por qué ser necesariamente la liquidación.

Dependiendo de las circunstancias, puede existir la posibilidad de alcanzar un convenio, mantener la actividad o transmitir la empresa o una unidad productiva.

Por ello, ante una situación de insolvencia empresarial, es fundamental analizar las alternativas disponibles antes de que la situación se vuelva irreversible.

¿Cuándo debe una empresa solicitar el concurso de acreedores?

Esta es una de las cuestiones más importantes para cualquier administrador de una sociedad que atraviesa dificultades financieras.

Con carácter general, el deudor debe solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer el estado de insolvencia actual.

Esto significa que el administrador no debería esperar necesariamente a que la empresa haya dejado de pagar todas sus obligaciones o haya agotado completamente su tesorería.

La situación debe analizarse con antelación.

Además, la legislación concursal contempla mecanismos de reestructuración preventiva que pueden permitir abordar determinados problemas financieros antes de llegar a la declaración de concurso.

Por eso, cuando una empresa empieza a presentar dificultades relevantes para cumplir sus obligaciones, conviene analizar cuanto antes:

  • si existe insolvencia actual;
  • si existe insolvencia inminente;
  • si todavía existe viabilidad empresarial;
  • si es posible reestructurar la deuda;
  • si procede negociar con los acreedores;
  • si debe prepararse una solicitud de concurso;
  • y qué consecuencias puede tener cada alternativa para la sociedad y su administrador.

Esperar demasiado puede reducir las opciones disponibles.

¿Qué es la insolvencia empresarial?

La insolvencia empresarial no es sinónimo de tener pérdidas.

Una empresa puede cerrar un ejercicio con pérdidas y continuar cumpliendo regularmente sus obligaciones.

Del mismo modo, una empresa puede presentar beneficios contables y, sin embargo, tener problemas graves de liquidez que le impidan atender determinados pagos.

Por eso, para determinar si existe una situación de insolvencia deben analizarse conjuntamente las circunstancias económicas y financieras de la sociedad.

Entre otros elementos, conviene revisar:

  • tesorería disponible;
  • deudas vencidas;
  • previsiones de cobro;
  • deuda financiera;
  • proveedores pendientes de pago;
  • obligaciones tributarias;
  • deudas con la Seguridad Social;
  • salarios pendientes;
  • procedimientos de ejecución;
  • embargos;
  • patrimonio de la sociedad;
  • previsiones de ingresos;
  • y capacidad real de financiación.

La pregunta fundamental no es simplemente: ¿La empresa tiene pérdidas?

Sino: ¿Puede la empresa cumplir regularmente sus obligaciones exigibles?

Esta diferencia es fundamental para determinar si existe una situación de insolvencia y qué actuación debe adoptars

concurso de acreedores

¿Qué pasa cuando una empresa entra en concurso de acreedores?

Cuando una empresa entra en concurso de acreedores, su situación patrimonial y sus relaciones con los acreedores quedan sometidas al régimen establecido por la legislación concursal.

Entre otras cuestiones, deberán determinarse los bienes y derechos que forman parte del patrimonio de la sociedad y los créditos de sus acreedores, aplicando las reglas correspondientes.

Pero entrar en concurso no significa necesariamente cerrar la empresa.

La continuidad de la actividad puede ser posible cuando el negocio conserva viabilidad y las circunstancias del procedimiento lo permiten.

Por eso, cuando un empresario se pregunta:

¿Qué pasa cuando una empresa entra en concurso de acreedores?

la respuesta dependerá de factores como:

  • la situación económica de la empresa;
  • la viabilidad del negocio;
  • el nivel de endeudamiento;
  • los activos disponibles;
  • la estructura de acreedores;
  • la existencia de trabajadores;
  • las posibilidades de convenio;
  • las alternativas de reestructuración;
  • y la posibilidad de continuar o transmitir la actividad.

¿Puede una empresa seguir funcionando estando en concurso de acreedores?

Sí. La declaración de concurso no implica automáticamente el cierre de la actividad empresarial.

En función de las circunstancias, la sociedad puede continuar desarrollando su actividad durante el procedimiento.

Esto resulta especialmente importante cuando el negocio es viable y genera ingresos suficientes para mantener su funcionamiento.

En determinados casos puede resultar preferible conservar el valor de la empresa o de una unidad productiva antes que proceder a una liquidación desordenada.

Por ello, antes de asumir que una empresa en concurso debe cerrar, es necesario analizar si existe una alternativa que permita:

  • mantener la actividad;
  • alcanzar un convenio;
  • reestructurar la deuda cuando proceda;
  • o transmitir la empresa o una unidad productiva.

¿Qué tipos de concurso de acreedores existen?

Desde el punto de vista de quién solicita el procedimiento, podemos distinguir principalmente entre concurso voluntario y concurso necesario.

Concurso voluntario

Es aquel cuya solicitud parte de la propia empresa deudora que advierte su  situación de insolvencia.

En una sociedad mercantil, la actuación del órgano de administración para promover esta solicitud resulta especialmente relevante.

Concurso necesario

Es el procedimiento promovido por un acreedor u otro legitimado cuando concurren los requisitos establecidos legalmente.

La diferencia es relevante para el administrador de la empresa, ya que una situación de insolvencia no debe ignorarse esperando que sean los acreedores quienes actúen.

Ahora bien, en este caso, la carga de la prueba sobre que efectivamente la empresa se encuentra en una situación de insolvencia, corresponde al acreedor o acreedores que promueven la declaración de concurso.

La correcta identificación del momento en que aparece la insolvencia y la adopción de decisiones adecuadas pueden ser determinantes también desde el punto de vista de una eventual calificación del concurso.

De hecho, aunque la empresa puede oponerse a esta declaración de concurso interesada por los acreedores, una vez declarado, existe una presunción legal de culpabilidad en el modo de actuar de la compañía.

Conoce más información sobre esta obligación legal en nuestro artículo de la obligación de presentar concurso.

¿Qué alternativas existen antes del concurso de acreedores?

Una empresa con problemas financieros no debería asumir automáticamente que su única alternativa es presentar un concurso y liquidar su activo.

Antes de llegar al procedimiento concursal puede ser necesario analizar otras opciones como:

Negociar con los acreedores

Dependiendo de la estructura de la deuda, puede ser posible negociar:

  • aplazamientos;
  • fraccionamientos;
  • refinanciaciones;
  • modificaciones de las condiciones de pago;
  • quitas;
  • acuerdos con determinados acreedores;
  • o soluciones globales para el pasivo.

Sin embargo, cuando existen numerosos acreedores o el problema financiero es estructural, una negociación individual puede no ser suficiente.

Plan de reestructuración

Los planes de reestructuración constituyen uno de los mecanismos previstos por la legislación concursal para abordar situaciones de dificultad financiera antes de que la empresa llegue necesariamente a una situación concursal.

Su finalidad puede ser modificar determinados elementos de la estructura financiera o empresarial para permitir la continuidad de una empresa viable.

Por eso, ante una sociedad con problemas de endeudamiento, una de las primeras preguntas que debe analizarse es:

¿La empresa todavía es viable y puede reestructurar su deuda?

Si la respuesta es afirmativa, esperar a que se produzca una insolvencia irreversible puede no ser la mejor estrategia.

Liquidación

Cuando la empresa no es viable y no existe una alternativa razonable para mantener la actividad, puede ser necesario plantear una liquidación con la que obtener liquidez para satisfacer las obligaciones.

Pero es importante distinguir:

Concurso de acreedores ≠ liquidación automática.

El concurso es el procedimiento.

La liquidación es una de las posibles soluciones dentro del procedimiento concursal.

¿Cómo funciona el concurso de acreedores de una empresa?

Cada concurso presenta sus particularidades y el procedimiento puede comprender diferentes fases y actuaciones.

La Ley Concursal en España establece diferencias significativas en el procedimiento dependiendo no solo del tamaño de la empresa, sino también de su activo.

Estas diferencias buscan simplificar y agilizar el procedimiento, considerando las características particulares de las empresas, para que el acceso al proceso judicial resulte más simple y rápido, con la finalidad de reducir costes y tiempos asociados al concurso.

En concreto, podemos diferenciar los siguientes tipos de procedimientos judiciales para el concurso de acreedores de empresas:

1. Ordinario

2. Sin masa 

3. Para microempresas.

En general, podríamos decir que las fases del concurso de acreedores ordinario para empresas son la siguientes:

1. Solicitud del concurso

La solicitud debe presentarse ante la sección Mercantil del Tribunal de Instancia cuando concurran los presupuestos legalmente establecidos.

La documentación aportada debe permitir conocer la situación económica, patrimonial y financiera de la empresa.

El deudor en su solicitud de concurso puede solicitar tanto la aprobación de un convenio con los acreedores que le permita continuar con su actividad como la liquidación de todo su activo para materializar el cierre definitivo de la empresa.

2. Declaración de concurso

Una vez declarado el concurso, se producen los efectos previstos por la legislación concursal sobre el deudor, sus acreedores y su patrimonio.

La extensión concreta de esos efectos dependerá de las circunstancias del procedimiento.

3. Determinación de la masa activa

Se identifican los bienes y derechos que integran el patrimonio de la sociedad y que quedan sometidos al procedimiento.

4. Determinación de la masa pasiva

También deben identificarse los acreedores y sus respectivos créditos.

Los créditos serán reconocidos y clasificados conforme a las categorías establecidas por la legislación concursal.

5. Convenio o liquidación

Una de las cuestiones esenciales será determinar si existe una solución que permita alcanzar un convenio o si debe procederse a la liquidación.

La solución dependerá de la viabilidad de la empresa y de las circunstancias concretas del procedimiento.

6. Calificación del concurso

La calificación puede tener especial importancia para determinar si la insolvencia ha sido generada o agravada por determinadas conductas.

Por ello, la actuación del administrador antes y durante el concurso debe ser especialmente cuidadosa.

¿Qué es el concurso sin masa?

El concurso de acreedores sin masa, es el comúnmente conocido como concurso de acreedores EXPRÉS, por su rapidez en los plazos procesales.

Se trata de un procedimiento judicial previsto para aquellas empresas que carecen de activo o el mismo es insignificante para cubrir determinados créditos y gastos del procedimiento.

No debe entenderse simplemente como un concurso de una empresa que «tiene pocos bienes».

La aplicación del régimen depende de los presupuestos establecidos por la legislación concursal y de las circunstancias concretas del caso.

Por ello, cuando una sociedad tiene un volumen de activos muy reducido o carece de bienes suficientes para atender sus obligaciones, es importante analizar jurídicamente si procede este régimen y cuáles son sus consecuencias.

Las fases del concurso sin masa son las siguientes:

1. Solicitud del concurso

La solicitud debe presentarse ante la sección Mercantil del Tribunal de Instancia indicando expresamente que se solicita este tipo de procedimiento sin masa.

2. Declaración de concurso

Una vez declarado el concurso, se concede un plazo de 15 días hábiles a los acreedores para que aquellos que representen más del 5% del pasivo, puedan solicitar el nombramiento de un administrador concursal en el caso de que concurran los requisitos legales para su nombramiento.

En el caso de que ningún acreedor solicite la designación de administración concursal en plazo, se archivará el concurso de acreedores dándose por finalizado.

¿Qué ocurre con las microempresas insolventes?

Las empresas que cumplen determinados requisitos disponen de un procedimiento especial para microempresas, regulado en el Libro Tercero del Texto Refundido de la Ley Concursal.

El concurso para microempresas es el destinado a aquellas empresas que:

1. Durante el año anterior (a la solicitud de concurso) han tenido una media de empleados menor a 10 trabajadores.

2. Tienen un volumen de negocio anual inferior a 700.000€ o un pasivo inferior a 350.000€ según las últimas cuentas anuales cerradas.

En esencia, el procedimiento sigue las fases del procedimiento “general” y el deudor puede interesar tanto la continuación de la empresa como la liquidación de la misma, pero agiliza los trámites permitiendo la mayoría de ellos de manera telemática y mediante formularios normalizados.

Ahora bien, en este caso, la liquidación de la empresa no implica su cese automático de actividad, sino que se abre la posibilidad de liquidación con transmisión de la empresa en funcionamiento.

Por tanto, una pequeña empresa con problemas de solvencia debe comprobar si se encuentra dentro del ámbito de este procedimiento antes de decidir qué vía concursal seguir.

concurso de acreedores

¿Qué responsabilidad tiene el administrador de una empresa insolvente?

Esta es una de las cuestiones que más preocupa a los administradores de sociedades.

La insolvencia de una empresa no convierte automáticamente al administrador en responsable personal de todas las deudas sociales.

Sin embargo, determinadas conductas u omisiones pueden generar consecuencias jurídicas cuando concurran los requisitos establecidos por la legislación.

Por eso, cuando aparecen los primeros síntomas de insolvencia conviene analizar:

  • cuándo comenzó la situación de insolvencia;
  • cuándo tuvo conocimiento de ella el administrador;
  • qué decisiones adoptó;
  • si continuó operando sin una perspectiva razonable de viabilidad;
  • si agravó la situación de insolvencia;
  • si mantuvo correctamente la contabilidad;
  • si conservó la documentación de la empresa;
  • si cumplió sus obligaciones legales;
  • y si adoptó en plazo las medidas que correspondían.

La actuación temprana es especialmente importante porque el concurso puede ser calificado como culpable cuando concurran los presupuestos legalmente establecidos.

Por ello, si eres administrador de una sociedad que empieza a acumular impagos, no conviene esperar a que la situación sea irreversible para solicitar asesoramiento jurídico.

Conoce más sobre la responsabilidad del adminsitrador:  → obligación de presentar concurso de acreedores  → derivación de responsabilidad al adminsitrador

¿Qué ocurre con los trabajadores cuando una empresa entra en concurso de acreedores?

La declaración de concurso no supone automáticamente la extinción de todos los contratos de trabajo.

La situación laboral debe analizarse dentro del procedimiento y conforme a la legislación laboral y concursal aplicable.

En función de las circunstancias pueden plantearse diferentes medidas respecto de:

  • salarios;
  • contratos de trabajo;
  • suspensiones;
  • reducciones;
  • extinciones;
  • modificaciones;
  • o transmisión de unidades productivas.

Cuando la empresa tiene trabajadores, el análisis de la insolvencia debe realizarse teniendo en cuenta también sus obligaciones laborales (indemnizaciones, salarios pendientes de pago, etc.)

¿Qué ocurre con las deudas de Hacienda y Seguridad Social?

Las deudas con Agencia Tributaria y Seguridad Social pueden formar parte del pasivo de una empresa en situación concursal, pero su tratamiento debe analizarse de acuerdo con las reglas específicas de la legislación concursal.

No todas las deudas tienen necesariamente la misma clasificación ni producen los mismos efectos.

Además, cuando la empresa todavía no ha llegado al concurso, conviene estudiar si existen alternativas de regularización, aplazamiento o reestructuración que permitan evitar un agravamiento de la situación.

Por ello, una empresa con una parte importante de su deuda frente a acreedores públicos debería realizar un análisis específico antes de tomar una decisión.

¿Concurso de acreedores o liquidación de la empresa?

Esta es una distinción fundamental.

Una empresa puede encontrarse en concurso y continuar desarrollando su actividad.

La liquidación supone, en cambio, realizar los activos de la sociedad conforme al procedimiento correspondiente y destinar el resultado al pago de los acreedores de acuerdo con las reglas legales.

Antes de decidir que una empresa debe liquidarse, conviene estudiar:

  • si el negocio es viable;
  • si puede reestructurarse la deuda;
  • si puede alcanzarse un convenio;
  • si existe un comprador interesado;
  • si puede transmitirse una unidad productiva;
  • qué valor tienen los activos;
  • y cuáles son las consecuencias para socios, administradores, trabajadores y acreedores.

¿Puede una empresa insolvente evitar el concurso de acreedores?

No existe una respuesta única.

Depende de la situación económica de la sociedad, del momento en que se encuentre, de la naturaleza y volumen de la deuda y de las alternativas disponibles.

Una empresa que todavía puede ser viable podría analizar una reestructuración de deuda o una negociación con sus acreedores.

Pero cuando existe insolvencia actual y concurren los presupuestos legales del concurso, el órgano de administración debe valorar inmediatamente sus obligaciones y las vías disponibles.

Por eso, el momento en que se solicita asesoramiento puede ser tan importante como la solución finalmente elegida.

concurso de acreedores

Preguntas frecuentes sobre el concurso de acreedores de empresas

¿Qué pasa cuando una empresa entra en concurso de acreedores?

La empresa queda sometida al procedimiento concursal y su patrimonio y relaciones con los acreedores pasan a regirse por las normas concursales aplicables. La declaración de concurso no implica necesariamente el cierre inmediato de la actividad

¿Cuándo debe una empresa presentar concurso de acreedores?

Con carácter general, el deudor debe solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su situación de insolvencia actual, sin perjuicio de las especialidades previstas por la legislación concursal

¿Qué es una empresa insolvente?

Es aquella que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles cuando se encuentra en insolvencia actual. También existe insolvencia inminente cuando se prevé que dentro de los tres meses siguientes no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones.

¿Una empresa puede seguir funcionando después de entrar en concurso?

Sí. La declaración de concurso no implica necesariamente el cierre de la actividad. La continuidad dependerá de las circunstancias de la empresa y de la solución que resulte viable

¿Concurso de acreedores significa liquidar la empresa?

No. El concurso y la liquidación no son conceptos equivalentes. El concurso es el procedimiento y la liquidación es una de las posibles soluciones

¿Puede el administrador responder personalmente de las deudas de la empresa?

No por el simple hecho de ser administrador. Sin embargo, determinadas actuaciones u omisiones pueden generar responsabilidad cuando concurran los requisitos legalmente establecidos.

¿Qué es el concurso sin masa?

Es un régimen específico que se aplica cuando concurren las circunstancias previstas por la legislación concursal en relación con la inexistencia o insuficiencia de bienes y derechos en los términos legalmente establecidos.

¿Existe un procedimiento especial para microempresas?

Sí. El Libro Tercero del Texto Refundido de la Ley Concursal regula un procedimiento especial para determinadas microempresas, que puede tramitarse mediante continuación o liquidación

¿Es mejor reestructurar la deuda o presentar concurso?

Depende de la situación concreta. Si la empresa todavía es viable y cumple los presupuestos correspondientes, puede ser conveniente estudiar una reestructuración antes de llegar al concurso. Si existe insolvencia actual y no resulta viable una solución alternativa, puede ser necesario solicitar el concurso.

¿Qué ocurre con los trabajadores si la empresa entra en concurso?

Los contratos de trabajo no se extinguen automáticamente por la declaración de concurso. Las medidas laborales que puedan adoptarse deben analizarse conforme a la normativa laboral y concursal aplicable.

¿Tu empresa tiene problemas para pagar sus deudas?

Los problemas de tesorería, los impagos recurrentes o la acumulación de deuda no deberían abordarse cuando la situación ya es irreversible.

En Nomoi Abogados asesoramos a empresas, socios y administradores ante situaciones de insolvencia empresarial y crisis financiera.

Analizamos la situación jurídica y económica de la empresa para determinar qué alternativa puede resultar más adecuada:

  • negociación con acreedores;
  • reestructuración de deuda;
  • concurso de acreedores;
  • procedimiento especial para microempresas;
  • continuidad de la actividad;
  • transmisión de unidad productiva;
  • o liquidación ordenada.

El objetivo no es únicamente tramitar un concurso. Es determinar cuál es la mejor estrategia jurídica para la empresa y actuar en el momento adecuado.

Si tu empresa tiene dificultades para atender sus obligaciones, contacta con Nomoi Abogados para analizar tu situación.